Cuando terminas de comer, tu paladar y tu mente se sincronizan para pensar en un delicioso postre que sin duda te mereces. Lo primero que imaginas son los helados, chocolates, pan dulce, golosinas y pasteles que tanto disfrutas pero que disparan tus niveles de glucosa.

¡No todo está perdido! Con estos pequeños cambios en tu elección de postre podrás cumplir con ese antojo de algo dulce y cuidar tu salud a la vez:

- Prepara fresas con crema light o yogurt bajo en grasas.

- En época de calor, los smoothies (licuados de hielo y fruta natural) pueden refrescar tu paladar. Licua media taza de moras con un poco de agua y hielo. Agrega un toque de canela al final y si vas a endulzarlo, usa sustitutos de azúcar no calóricos (aspartame, estevia, etc).

-Rebana un mango por la mitad para separar el hueso, quítale la cáscara y coloca un palito de madera en medio. Mételo al congelador y tendrás una paleta de hielo muy natural.

- Si te gusta el sabor del café, puedes hacer un frapuccino. Licua una taza de hielo con dos cucharadas de café soluble y media taza de leche baja en grasa.

- Siguiendo con la licuadora… bate 90 gramos de requesón con media taza de fresas. Sirve la pasta en una copa y adórnala con una hoja de menta. ¡Ya tienes un delicioso mousse de fresa!

La glucosa no está presente sólo en cosas dulces, sino en todos los alimentos. Comer 5 veces al día en cantidades pequeñas ayudará a que tu glucosa se mantenga en niveles adecuados; por el contrario, si tienes hambre o te faltan nutrientes, tu cuerpo sentirá la necesidad de ingerir algo muy calórico, por eso se te antojan los postres llenos de chocolate.

Imagina a la glucosa en tu cuerpo como un elevador que sube y baja:

-En el sótano tu glucosa es menor a 70. Puedes sentirte más cansado, experimentar mareos y posiblemente te desmayes. Se trata del conocido ‘bajón’.

-En la planta baja tu glucosa está entre 70 y 100. Te concentras mucho mejor, tienes la energía exacta para realizar tus actividades y en general, ¡te sientes bien! 

-En la azotea tu glucosa es mayor a 100. La visión puede ser borrosa, estás acelerado, puedes experimentar hormigueo en las manos y sentir las piernas entumidas.
Para mantenerte saludable, necesitas estabilizar tus niveles de glucosa a lo largo del día.

Mantén estables tus niveles de glucosa

Es recomendable que la cheques con regularidad, por lo menos una vez al año o según o indique tu médico. Si está en el nivel alto, por arriba de 100, es importante que le des seguimiento puntual.

Sigue estos tips para mantenerte en el nivel adecuado:

- Come cada 4 o 5 horas en cantidades pequeñas, esto significa que no puedes saltarte el desayuno, la comida, la cena y dos colaciones de fruta o verdura. Por ejemplo, jícama y zanahoria con limón.

- Mídete con las tortillas, come máximo dos al día. Si el platillo las incluye, como las enchiladas o los tacos dorados, debes contarlas.

- ¡Muévete! La activación física demanda más energía, por lo tanto ayuda a reducir los niveles de glucosa en la sangre.

- En las noches siempre cena algo ligero, nunca te vayas a la cama con el estómago vacío. Un sándwich con pan integral, jamón de pavo, queso panela bajo en grasa, jitomate y lechuga es una gran opción.

¡Entrarle a los postres y llevar una vida sana es posible si haces pequeños cambios en tu vida! 

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Para que tu glucosa se encuentre en un nivel adecuado (entre 70 y 100) sigue estas recomendaciones:

-Mídete con los pastelillos, galletas y helados, mejor opta por una manzana, mango, fresas, pera, melón o la fruta que más te guste.

-Come las frutas enteras. De esta manera ingieres fibra y no sólo el azúcar que contiene el jugo.

-Prepara postres más nutritivos. La gelatina light del sabor que más te guste, es una buena alternativa.

- Toma litro y medio de agua al día en vez de refrescos o aguas de sabor.

- Muévete. Programa al menos 3 caminatas de 15 minutos a la semana.