El hambre de la vista


 
Así como dicen que el amor entra por los ojos, el hambre también puede hacerlo. Sí, el hambre de la vista es más común de lo que crees, y como se dice por ahí, “estás viendo y no ves”.
 
Aparece cuando observas algo que se te antoja mucho, con sólo verlo, porque aún no has probado un bocado y puede que eso cambie tu decisión de comerlo, pero por lo pronto, al observarlo ya quieres llevarlo a tu boca.
 
Un gran ejemplo es la publicidad de los restaurantes de comida rápida. Las fotografías cuidadas y editadas seguramente hacen que se te antoje esa hamburguesa con queso y hasta con papas fritas. Lo cierto es que tu estómago está lleno y tu cuerpo no lo necesita, comer toda esa grasa solo afectaría tu salud y tu alimentación.
 
Otro ejemplo es cuando terminas de comer con tu familia o amigos, los platos y las porciones fueron abundantes y estás súper llena, sin embargo, al ver la charola de postres decides que podrías comer uno, pese a que tu estómago te dice lo contrario.
 
Es momento de que veas, pero veas de verdad que el hambre puede entrar por tus ojos:
 
- Identifica cuando se trate de hambre de la vista. Piensa qué cosas detonan tu antojo, puede ser la publicidad, los postres, la presentación de la comida, la decoración de un restaurante o la forma en la que los cocineros preparan con maestría los platillos.
 
- Ahora pregunta a tu mente y estómago si en verdad tienen necesidad de comida, o si es sólo un antojo pasajero originado por algo que viste.
 
- ¡Detente y no comas! Si ya sabes que no tienes hambre y sólo tus ojos te están jugando una mala pasada, pon un alto y no lleves esos alimentos a tu boca.
 
Pon especial atención a la forma en la que tus ojos juegan a la hora de comer ¡Checa este ejemplo!
 
Si en casa tienes platos extremadamente grandes u hondos y sirves dos cucharones de sopa, se verá como una porción pequeña, pero si cambias esos mismos dos cucharones a un tazón más chico, se verá lleno. De esta manera tus ojos mandan la señal a tu cerebro de un plato lleno o uno medio vacío, aunque la cantidad de sopa sea la misma.
 
¡No dejes que tus ojos te engañen, ponle un alto al hambre de la vista! 

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