Convierte a la báscula en tu mejor aliada

Para muchos, la báscula es una enemiga demasiado honesta a la que es mejor evitar; aunque en realidad es una buena aliada para mantenerte sano. El peso es un indicador de tu estado de nutrición y salud, por lo que, estés a dieta o no, ¡es importante que lo cheques con frecuencia!

Desarrollar el hábito de checarte en la báscula, te ayudará a mantenerte en un peso saludable. Si te revisas constantemente, evitarás que de poco en poquito, se vaya llenando ese jarrito con indeseables kilos de más.

Pesarse adecuadamente tiene su chiste: como el peso corporal puede modificarse por muchas razones, debes ser constante a la hora de medirte para mantener un registro confiable de cuánto pesas.

¡Sigue esta guía para hacerlo de forma correcta!
  • El periodo ideal para pesarte es cada 8 o 15 días, pues en este lapso la pérdida o ganancia de peso se debe a un cambio en la masa grasa o muscular, y no a otros factores. Si estás en un régimen de pérdida de peso, lo mejor es hacerlo cada 15 días para que notes realmente los resultados de tu esfuerzo. ¡No te desesperes! Recuerda que las pérdidas rápidas no son saludables.
  • Hazlo siempre a la misma hora: El momento más adecuado para saber el peso real de nuestro cuerpo es por la mañana, después de haber ido al baño y antes de comer cualquier cosa, incluso de tomar agua. El peso corporal va aumentando conforme pasan las horas del día. Si te pesas por la mañana y después por la tarde puede haber una variación de hasta 2 kg.
  • Pésate sin ropa. De preferencia, pero cuando no puedas descubrirte, procura que las prendas sean de tela delgada (quítate siempre el suéter, saco, chamarra y zapatos). Las telas gruesas –como la mezclilla– pueden aumentar tu peso considerablemente.
  • Utiliza siempre la misma báscula. Si es la de casa, mejor, pero también hazlo si te pesas en una báscula de farmacia o de cualquier establecimiento. Así aseguras que la variación en tu peso es real. Es decir: si perdiste o aumentaste de peso en un mes, te darás cuenta, no así si te pesas en básculas diferentes, que te darán siempre cifras diferentes.
  • Toma en cuenta las variaciones: Si tu peso aumenta entre una medición y otra, no necesariamente se debe a que aumentó tu grasa corporal. Tu peso puede variar debido a muchos factores: retención de líquidos (durante el ciclo menstrual, puede ser ¡hasta de 2 Kg!), que la báscula esté mal calibrada, la ropa que usas, o la hora a la que lo haces. Continúa con buenos hábitos, sé constante en la medición y consulta con tu médico cualquier duda al respecto.
Estar consciente de cuánto pesas en promedio y de cualquier pérdida o aumento te aportará muchos beneficios: llevarás un mejor control de tu peso y tus visitas a la báscula serán una razón para motivarte a seguir midiéndote y moviéndote. ¡De poco en poquito, evitarás aumentar de peso! 
 

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